10 febrero, 2011

seba artola concejal


Desde el cuarto del fondo de un departamento en el quinto piso de un barrio de buenos aires, al lado de la ventana  que trae los autos desvelados de la calle y algunos gritos perdidos en la noche, contactó manuel la agrupación que se acordaba escrita en la remera, buscaba a diego o a la chica de pelo corto, de esa noche triste. El velorio de Néstor. Las charlas y los silencios mientras pasaban las horas, dando algunos pasos, vaciando botellas. Qué golpe, la muerte en escena, traspasando estudios de radio y televisores prendidos, llenando la calle, opacando la soledad, esa soledad que deja la muerte. Una representación para todos, y el pingüino era vida y saltos, descuajeringado. Qué golpe, todavía triste. En cada uno.
Hay otra predisposición en el ambiente. Al lado del fanatismo opositor, esos sueltos, que aflojan determinaciones. Que sonríen, rápido, por los chicos que cantan en la peatonal con alegría. Ilusiones que se acomodan, en un año a las apuradas.
Se suman incomodidades, que hay que tragar, y que afirman la urgencia de organización y arranque. Nada de pararse, que benedetti tampoco se salvó.
está esa pelea entre generaciones, o así a las apuradas, entre sueño y realidad. Ese recelo a la juventud, hecho de experiencia y desconfianza. Titubeo. Tiene su revés. La emergencia necesaria de lo que deviene, creciendo. Qué será de esto dentro de diez años. Mino a lo mejor se casa, y en el camino entendió cómo puede servir la política, esa vituperada, tantos años, cuando Del Sel podría haber enganchado la confusión. Hoy no puede ser más que un chiste, y de mal gusto. Pero Mino tiene que ser el anterior de lo que sigue.
Los que se dicen socialistas están a full con los edificios tipo hawai. Se arman esos líos de palabras, que confunden desigualdad y exceso alevoso con crecimiento y progreso. Pero hay laburo de base, y el tiempo que bailaba, ahora camina rápido. O anda en bici, como nuestro candidato. Mi hermano salía a pegar afiches para la campaña de mi viejo, éramos más pendejos, yo tenía medio metro y la mañana para conocer la vereda. no lo veía cuando volvía pero al otro día se levantaba contento, y me contaba. De eso me acordé cuando empezamos a caminar paredes haciendo la campaña del seba. Y también esta tarde, cuando el más enano de los hijos iba corriendo con los volantes entre los dedos, directo a la rodilla de los que se chocaba entre risas y aparecía flor a mediar entre estaturas, con palabras.
Se pasa de otra manera la bronca entre compañeros, cuando hay un espacio claro, integral, con objetivos comunes. La bronca se convierte en duda, en desafío, en algo de todos. La juventud se vuelve más joven y eso que no arrancaron todavía las peñas en el centro cultural Paso de los Libres, pero tenemos la inauguración de la primera Casa Compañera. Yo estoy con ganas de vivir la imaginación, de aventurar formas, de invitarte a estas noches que empiezan mientras armo la lista de música y me quedo por acá, con el viento silbando en la ventana.

04 febrero, 2011

-



a lo mejor estoy presa de mis imaginaciones, como ella de mí. Alguna mentira debo estar creyendo, o por lo menos creando. El lenguaje no se salva de entrecruzamientos de mundos iguales de ficticios, de las imágenes por las que uno anda y de esas formas de sentir en plural. Que se yo, compartimos recuerdos, que se pueden ver y tocar, mientras los vivimos. Ver el gesto con el que algo se actualiza, el señor de la vereda, peinándose antes de volver para el trabajo. cuesta a veces dejarse llevar, saber que nos lleva, que aparece Javier y me voy a reconocer recuerdos sin que hablemos, tantos años pasaron. Que llega la noche y me lleva el grillo que corre pegado a la pared. que me llevan los libros, las notas, los ruidos, la insistencia en decir. Cuesta pero no cansa tanto como cuando nos cierran un portazo, y nos dicen por acá no te llevo, o esas veces cansadoras que no queremos meternos por esos laberintos que mejor tirarlos, al olvido. Cuando estoy menos pesimista creo en algunas cosas, y me llevo, a pasear, sin verme, por donde elija, en esa forma de escribir desordenada, los acomodamientos en el medio, o en el desorden. La tecnología es rara, por segundos casi te hace creer que la vida se puede abarcar por algún lado. Dónde escribo la dedicatoria, esa que va en las páginas de adelante cuando no hay tanta distancia entre la que regala un libro y la que se escapa, a leerlo, en la intimidad más suya. Bueno, no la escribo, la damos por sabida. Porque de ahí nos saqué a nosotras, y nos vas a encontrar sin más preámbulos. A mona la llamaron para ir en la lista de las elecciones, dijo que sí, pero no primera, por las dudas, por si se da un aluvión kirchnerista y ganan. vos decís?, no creo che. Sí, no sé, por las dudas no me arriesgo. Dejé una sonrisa por acá y me fui, a imaginar, aunque el año pasado tuvo la misma precaución. Se va quedando la facultad como el último reducto, por eso la alegría de esa ilusión posible donde podamos burlarnos de los que quieren imponer copias repetidas y en decadencia de cerebros que se fueron quedando atrás, y que nos quieren al margen, para que quedemos anónimos, y sus teorías nos engloben y nos saquen, toqueteados, despeinados, usados, como si no nos diéramos cuenta, como si pudiera esta electricidad seria de existir, de ser reales, y movernos todos los días y todo el tiempo en este mapa de convivencia social, esta vida que puedo sentir, como si pudiera ser muda, algo muerto desde tiempos inmemoriales y memorables.
Este hartazgo que se legitima actualizado, de que nos metan lo que quieren en la cabeza, con honores, disfraces desnudos
pinchados,
dándonos una conciencia que no existe, y que todo el tiempo hay que inventarle distracciones para que no vea la invisibilidad, para que tenga algo que decir la distracción, y con eso engrasar los mecanismos ya viejos, de diarios, emisión de billetes, de calles, de títulos, de La Nación y clarín y clases oficiales y mentes dominables, que diga en las revistas Gente, HOLA! o en twitter o en facebook o en la clase a un grupo de veinte repetido en miles de aulas y de bocas de alrededor, pero que digan, y si no dudan mejor, y si se puede hacer una nota periodística o un libro de sociología que se repita en todas las librerías hasta que se pierda de vista a blas alberti, más rápida habrá sido la efectividad de la distracción para los que están acomodados manejando el mundo que ofrecen a los que vienen atrás. No conozco otros motivos que no sean la prudencia en estrategias publicitarias para que mi termo no tenga una calcomanía que diga La Nación miente, porque es un juego de palabras que puede confundir. pero tiene que ser este revuelo, signo de algo más.
¿si resultara que no están acomodados
que se van a morir como uno, que también se olvida
la mayor parte del tiempo
que no está acomodado, por la alienación propia más cercana de piel con piel.
si resultara que les podemos ganar, que llamó una chica, empleada de cablevisión, a un número, que sonó en una oficina, y atendió pau.
-hablo de cablevisión y le quería ofrecer un servicio mejor y más barato de televisión más internet.
y pau le preguntó, ¿con fibertel me dan internet?
y sí. ofrecía el producto del monopolio desacomodado
–pero fibertel no tiene licencia para operar, ¿Cómo hacen?
–noo, eso era un problemita que ya se resolvió.
 –violando la ley lo resolvieron
-...
-no me interesa porque el servicio de cablevisión es malísimo y porque no quiero contratar a una empresa que viola la ley
y le cortó. ¡Le cortó! esos modales que tiene el monopolio, y esa barrera, infranqueable, que se les destapó. Están aventajados,  sí, pero en todo caso será una fuerza que torcer, un impulso que nos adelante, aunque no se presente como una revolución heroica, fatalmente seria, mirando la muerte y la vida a la cara sin toda esta institucionalización de por medio, aunque no sea tan fácil y tan difícil como creer que pueda ser la última cosa que hacemos y por eso y ahí, en la identificación que nos conecta con quienes les debemos sino la muerte, la vida,
la necesidad de continuar el borrador que dejaron en la mesa de luz de un cuarto hace años desaparecido.
Por eso chocar los vasos si le ponen a la autopista o a la agrupación Néstor Kirchner, si él también puede ser el avance que nos lleve al 2015 y 2019 y 2023 y si todo sale bien, a otro escenario.
tiene que ser el kirchnerismo que nace
y esta juventud que se abre paso encontrando la rebeldía,
la pasión urgente
para que a este nene cuando llegue a la escuela
no le arrebaten la alegría
de tener un amigo, pingüino
al que cantarle, néstor mi buen amigo.

24 enero, 2011

MAS

-por qué le gritas si no es tu presidente, me dijo con recelo la señora de adelante, dada vuelta para mirarme.
Era suyo evo, como bolivia, y ese orgullo que todavía no me quería compartir.
el 21, un año atrás, estábamos en tiwanaku, en la ceremonia ancestral por la reasunción de evo, entre tambores y rituales. el 22, un año atrás, en esa foto, el acto en la plaza Murillo de La Paz y más a la noche, dejando atrás los pasillos del estadio nos recibía chávez en la fiesta plurinacional.
qué mejor día para empezar un noviazgo, insistí hasta que se hizo mañana, escabullido el exceso romántico, rechazada la ilusión ansiosa, esta soledad.
Fueron días intensos, y por eso vuelven, atravesando geografías y distancias, y es como si volviera a vivirlos, desde el departamento, con estas ganas de salir para ir, de nuevo a esas calles de subidas que cansan mientras ellos, esa señora, empinan el cuerpo y marchan, con cierta lentitud en las espaldas y el esfuerzo de las piernas para aminorar el paso, porque la cuesta es alta, y los segundos pasan en llegar hasta más arriba, a donde se está yendo. Día tras día, vayan casi donde vayan, mirando arriba para llegar, se inclinan mecánicamente y dejan atrás la salida, que va quedando abajo.
-¿es tu amigo? me preguntó la misma señora, como contenta, después del grito ¡EVO!, y mis dedos en ve, y su puño cerrado, y correa y garcía linera con los dedos en ve.
-Tenga cuidado, acá con ese gesto se identifican algunos de derecha, me dijo un señor de Oruro, desde la otra rama del árbol a donde nos habíamos subido.
La agudeza de García Linera, el silencio de la plaza que lo escuchaba, esa sensación de, ay, qué vice. dando cátedra de los pilares en la toma del poder de los movimientos sociales, la unificación del pueblo, el tejido social articulado, y que las ideas de los movimientos sociales irradien al resto de la sociedad. sólo la unidad -identidad cultural- vence las adversidades. rescatar principios de los héroes que guiaron las victorias. Desconcentración de poder y posicionamiento territorial del estado en cada centímetro de la patria. Después Evo, la única voz durante más de una hora, haciendo el balance social, económico, político, de los cuatro años de gestión 2006-2010, dando nacimiento al estado plurinacional, pidiendo a dirigentes sociales, sindicales, originarios que ayuden frente al desagüe ideológico de algunos sectores. Una fiesta, ese 22 de enero, de revolución democrática basada en la conciencia del pueblo boliviano.
Lo vimos en los paisajes más alejados, una piedra chiquita, en medio de la selva, EVO. Y también en caminos de montañas, y remeras en la calle, y alegría de la gente. Escrito en la tierra, al lado de las cascadas en coroico, MAS EVO. En el reggaeton que escuchaban los funcionarios cuando entré al palacio de gobierno, la primera vez que llegamos a La Paz, y me pasearon por pasillos y escaleras, hasta el vocero y la secretaria, para esa entrevista, en pantalones de colores y con un mp3 en el bolsillo.

13 enero, 2011

2011

entre humo y metrallas brindamos el 31, dije y nos reímos, caían chispas, a los pies, la espalda, en la frente vuelta al cielo. explotaban colores y no nos alcanzaban los ojos para recorrer la piel de ese 2011 que se asomaba cargado de futuro, matando canallas. se fueron al fondo del mar los deseos en la botella, a cumplirse cada vez que algún pez se asome a espiar por el vidrio o cuando una banda de peces la descorchen y se emborrachen con letras de sueños. el año pasado la tiré en el titicaca, con una soga, para imitar a manolo, que la hace girar y la suelta con fuerza. por ahí andan nuestras búsquedas, y por eso nos miramos, ya más grandes los dos, y sonreímos, los pies llenos de arena, mi viejo. y esta insistencia de soñar.

12 enero, 2011

estelas en la mar


La invité, una vez, dos, no me acuerdo si tres, pero no hubo caso. La mamá no la dejaba, yo tenía un castillito de arena de letras, para entrar a jugar, y nos quedamos solos. El castillito y yo. algunas mamás tienen esa cosa inexplicable de manejo desde atrás, y pueden en unos segundos arruinar, con soltura y por cualquier capricho, lo que una viene tejiendo precisamente desde muy atrás. Como una vez que teníamos preparada la escapada del mundo, nos íbamos a ir con la negra, y a su mamá se le ocurrió enojarse por quince incansables años de laburo sin ayuda de sus hijos y con algunos gritos nuestra escapada quedó atrás. Suerte que nosotras no éramos ningunas atrasadas en esa potencialidad madre y ya nos habíamos escapado del mundo, el día que a su mamá le pareció imperioso que su hija redimiera quince años de boludeo paralelo a sus quince años de seriedad, que era parecido a que volviéramos de ese nomundo fantástico, en el que, además, nos habíamos prometido no volver. Pero esa es otra historia. Y son otras mamás, siempre, la mía, tan comprensiva, no hacía esas cosas, por eso yo podía invitar a flor a jugar con arena, imaginando que era fuego, y que iba a ser divertido. Todavía me enoja que no haya venido, y eso que pasaron ya, como tres días. obvio que me enoja la ausencia de flor más que la burla de la mamá. Y me enoja tanto que debe ser patológica. Esa burla. Eran tan hermosas las letras de arena que se nos iban a escapar de la mano, así escurridiza como es la arena, y ese fuego que son como ojos a lo profundo, que tiene que haber sido la mamá, porque ella, sola, hacernos perder ese paisaje, robarnos la mejor parte del cuento que ahora no puedo contar, sería muy torpe, aniñado. Era la fantasía en el horizonte, había que caminar, diez, veinte pasos, rodeando el mar. Nosotras, imaginarias, impuras metáforas. hacer camino al andar. La hoja en blanco de repente en el libro; qué tenía que decir acá, la escribo o la dejo, será así o una edición barata, la arranco y me la fumo, la improvisación, lo excepcional. Si abrió el libro, flor, ese hombre malogrado, no me enteré. Yo también dejé algunas cosas sin hacer y me enoja, como si le hiciera decir al paso del tiempo eso, que él pasa y si las cosas quedan, se degradan y no pasan. Sentí unas ganas irracionales, insistentes, por primera vez a los doce, de escribirle una carta a Fernando peña. venían, las ganas, en cúmulos de sensaciones que se ordenaban en ideas descomunales, y volvieron renovadas y actualizadas tantas veces, hasta que a los dieciocho me cansaron, por densas, y mandé a la basura el bollo de papel que no había escrito. fueron tremendos los dieciocho años, tan arbitrarios, no pude siquiera después de eso volver a pensar en lo que quería decirle.
la tristeza cuando se murió, lo que no le dije, la carta en la basura. me da ternura ahora que estoy lejos de esas líneas que además no escribí. eran descubrimientos importantes para la que era, lo que sentía escuchándolo, como revelaciones claras y geniales, que existían, posibles e imposibles, pero hacer de eso una carta, era como acompañarlo, tan incomprendido que me parecía, a los doce años. la imagen de la soledad era parecida a la que tengo ahora, con la ingenuidad de que mi carta podía ser una caricia de él mismo, un papel en el que mirarse y hablarse sin salir de la imaginación. En fin, fue mucho antes de eso que le escribió a cristina, antes de que yo sea ésta, de que peña se haya muerto,
antes de haber transformado a flor en otra, que no es nadie, y es esos ojos. que se resisten.
esta ingenuidad, abismal, de mirarnos sin salir de la imaginación.

10 enero, 2011

Lo que no diría si no tuviera ganas


No tengo ganas de decir nada, a vos, a mí, ni al resto, esos a los que les digo de falso rebote.
Fernando le sacaría la negación y se quedaría con el resto. Mi intuición, que no es menor en la transferencia, también. Podría probar decir de muchas maneras NA DA. Y que se sienta, la nada, en el cuerpo, agitada, perturbadora en la cabeza. Y eso porque hay por qué no buscarte, y sobre todo por qués no encontrarte. tantas invenciones al pedo a lo largo de la Historia, que para sumar otras, hay que ser, cuanto menos, valientes. hay tantas, a lo ancho de los días, de las vidas, en fin, cuesta ver qué conseguiríamos una vez devueltos a ese reposo después de la tormenta que ahora se asoma, repetida pero con un disfraz que desparrama intrigas, ya no ciegas.
Y sin embargo. a lo mejor, si estuvieras acá una siesta como ésta. Se mete el ruido del mar por la ventana abierta. Hay eso, departamento, camas mesa, mesita de luz. El mar, en el centro de la península, inmenso desde la ventana. Estas ganas de putear, a vos y al que le guardas pudor, putear por eso y sobre todo por mí, pero putearlos con ese cariño de mandar a la mierda, de qué me importa, ya fue, y dejarlos atrás, también, con los demás, total. también estoy un poco ahí.
Puedo manotear huequitos y traerlos moviendo circuitos, para meterme, para irme antes de llegar. Putear-te ahora que es como si estuvieras acá, a pesar de que te gustaría y para vos sería como un cumplido, antes de putearme el triple y de que suenen portazos, tiros perdidos en el viento que queda entre muelas apretadas. No quiero saber nada. Y de nuevo; ok, quiero saber. Saber qué es esto de la nada, que se me presenta imperante, y yo me resisto, porque algo tiene que haber. porque de vez en cuando hay, y vos no estás acá y que se yo, hoy tengo ganas de mandar nada a la mierda, y quedar desprotegidos en algún rincón abrazados sin ser nosotros.

olas


Salen olas de atrás, entreveradas, y se potencian y vienen a tragarnos, los pies, las rodillas, puro espamento, blanco, de una blancura que enciende, pero es espuma, se va cuando el mar se retrotrae,
cuando retrocede metiéndose adentro
y la orilla vuelve a ser esa arena tranquila en una extraña comodidad por la que puede caminar ese viejo que le huye a las olas que vienen. Cuántos siglos a los pies de este mar, pasaron, y él, impávido, todavía acá, casi igual. Cuántos mares habrá alcanzado ser, al costado, todavía hoy, de estos años, a pasar. Camino en el imaginario del tipo que no quiere que el agua lo alcance, y corre, entonces cree que lo persigue a él, y se alegra de ganarle y me mira perder,
los pies que me ganó el mar.

nos queda que el río paraná se subleve, cansado de estar tan quieto, y se levante en olas
revolcarnos en la cancha donde unos enanos con sueños de gigantes se divirtieron,
distraídos atrás de una pelota que pasó por el travesaño y se fue a la calle, un grito, autos, alguna corrida.
vuelven años cada vez que el viento entra por la ventanilla de lo que no es ya un 147, cuando paso por el monumento, y no se me enreda el pelo, ni está joa abajo, ni suena ensordecedor la argentinidad al palo, que hasta llega a gustarme cuando la avenida se convierte en esta nostalgia de arcos chicos y potencias desmedidas.
queda penetrarla de espalda al río,  escupir la inocencia de esas ganas de encontrar, llorar por los que patean la pelota que se va a la calle, y por los que pasan enamorados en el auto que no la pisa, llorar porque no somos nosotros, y por ese alivio que es el puente a otras metamorfosis menos obvias y más absurdas,
porque el partido y el auto siguen,
nos queda ser lo blanco encendido, mareados hasta la carcajada, romper el cristal de la avenida, pisotear el pasto, cantar una canción de charly, ser la ola que nos trague, y no nos devuelva, nos lleve, satisfechos, adentro, soñadores.

te deseé, mar

mezcló jugadas gastadas, en nombre de esa histeria y un cagaso que me faltaron días para pasarle por arriba, agarradas las manos, en las calles de vacaciones, una lástima, la nueva burguesía nos perdió y la vieja, y esa parte de mí que te quiso encontrar jugadas, gastadas. No caminamos la península ni tomamos fernet ni te arranqué la ropa con el mar espiando. Te busqué, la mano más rápida que la vista, con ese aire de estar en otro lado, acá inquieta. miré, las piernas que podían ser tuyas, o ese pelo, enfrente, esta boca, acá, atrás, que no era. entonces me perdí entre curvas y rutas sin nombre y sin ropa, con el gusto que trae el desencuentro, y esa sospecha de lo hermosa que se vuelve la ausencia, tan triste, por no haber sabido ser.

hasta que se fue


El auto se traga una ruta uruguaya, líneas blancas, a veces amarillas, la trompa altanera, parece que rastrea sin parar. deja a un lado otros autos, que miro irse, de reojo,
por la ventanilla de atrás. Zigzagueamos porque los camiones agitan el viento,
camión y auto se chupan tensos y distendidos, por unos segundos
se sienten los tirones de un lado y de otro. después uno  se va, y el otro sigue, o al revés,
la ruta no se termina y el viento está ahí, como nosotros, sin parar.
Hay, cuando logra concentrarse, un susto de incomodidad que se debate trabado, como el auto cuando pasa un camión. Es una incertidumbre seca, las partes que no pueden resbalarse. El camión jode, distrae al oso hormiguero pegado al asfalto, y lo arrastra sin dejarlo parar,
el camión se acerca y sin preguntar lo saca a bailar. después del espectáculo el auto quisiera ser un elefante, pero tiene ese susto a seguir siendo un auto que no sabe bailar,
esa incomodidad de haberse salvado,
ese viento concentrado en una ruta atragantada.
parecíamos tan cómodos nosotros, demorados en las estrellas estampadas en el cielo,
estrelladas
amontonadas, entre otras fugaces,
en medio de la ruta
donde el cielo es menos nuestro y más él.
volví al de uyuni, que un año atrás nos tragamos
con el whisky que dejaste de tomar,
tan inmensas, y estrelladas,
ese cielo, menos nuestro
y más él. esa ruta, devuelta, en la que nos movemos.

se fue yendo diciembre

Hice días solitarios, intentando no familiarizarme con una extrañeza que tomó a rosario, y al revés. no me acercaba a la ventana si sonaba el timbre porque seguro lo había toqueteado un extrañizado. Fueron semanas que se vaciaban, llena la terminal, tan muda que es un miércoles a las seis de la tarde con esos pisos largos y negros, y salieron qué se yo cuántos soles, de los que el departamento también me alejaba. En definitiva, no supe muy bien qué pasaba allá afuera. Un día me animé a salir y volví corriendo, espantada por patricia sosa que desde el monumento proclamaba tan ferviente descubrimientos místicos y hacía abrazarse al electorado de binner  porque sí, es tan lindo amucharse con cuarenta grados de calor y ni una pizca de aire, para que dios vea, cuánto nos queremos, con una sonrisa y después aclamar a marcela morelo, desconocer a lebon y que vivan los abrazos. Así que volví al departamento como a un refugio, y por unos cuadraditos horizontales de la persiana cerrada de la cocina más que por el huequito que dejaba el pliegue de la cortina extendida en el living, se las ingeniaba para estirarse y entrar la ciudad liviana que de tan acalorada, un poco pesaba.
Una mañana me vino a visitar un Bichito, corto, raro, simpático. Desvelada, buscando parar, con el recambio de año anunciado en los días tachados de una hoja amarilla pegada a la pared, primero fue una ola de aire y después cada parte un color, brillos al azar, como purpurina, y en los oídos, de fondo, un triángulo invisible, de voz de cajita de música, así como concentrada y abierta.
El ojo que vuelve atrás para asomarse, no llega, demorado en eso mágico que transformó la pieza en un cajón iluminado,
y yo desde la cama mirando de costado la intriga de un Bichito sostenido en el aire,
la bufanda girando cada vez más rápido,
Oliver levantándose a los pies de la cama, alarmado.
No podía entender, y de ahí la fascinación. Tan de cuento, el bichito que me visitó, allá por el dosmildiez, que dio vueltas y se colgó en la pared, al lado de la biblioteca, echo cuadro, con una mancha azul. Se fue yendo diciembre. En unos días vuelvo y me juego que no está más, y seguro  el bichito tampoco. aunque los estereotipos sigan. Estará tomando alguna otra forma, como la ciudad, y la hoja que tengo que arrancar de la pared, mientras por acá los sueños son menos estrafalarios,  y por allá Oliver se está inventando bichos que lo visitan y le hablan, rápido y agudo.