29 septiembre, 2010

27 septiembre, 2010

kirchnerismo al palo

http://undiaperonista.blogspot.com/2010/09/peronismo-puro-kirchnerismo-al-palo.html

- Me da un poco de vergüenza (...)
Y las palabras eran parte de las manos retorciéndose, la cara colorada, y una risa de juego nervioso por la aparente seriedad que todo eso empezaba a tener desde ese momento en que Mino quería decirlo, aunque ya lo venían hablando hacía un año con paca, retardando el susto y disfrutando una inclinación transgresora que sondeaba elecciones cada vez más descubiertas. El parque España abajo, al costado, atrás, de esos ojos que querían quedarse ahí y traer palabras
para poner al relato del sueño que iba a decirle a paca que mino no tenía por delante lo que otros habían imaginado para él.
Un sueño colorido, no más de 7, 8 años teníamos en esa conversación sentados chinitos, con lágrimas en risas y en el cuerpo, en la cara, en el sexo que estaba siendo boca palabras que nos atravesaban mientras nosotros también los atravesábamos.
Había emoción y miedo, éramos eso. Entusiasmados, porque pasaban chicos que Mino miraba y ya los había visto tantas veces, en el gimnasio, en la escuela, en la temprana infancia, y ya los había visto con paca, pero ahora estiraba la mano, desnudo y acariciaba una espalda un brazo el culo la boca de ese otro hombre que lo agarraba de la cintura y tenía barba y en lugar de las tetas de antes había la piel el pecho.
Emoción de contame dónde lo conociste cómo estás quién es. Miedos de qué hago, qué pensas, a dónde voy, a dónde ya no vuelvo. O si. Preguntas, todo el tiempo, que hacer a tantos y a ninguno.  Estaba asustado pero empezando a soltarse liviano, excitado, fresco.
- Secreto absoluto -y hacía falta decirlo, fantasmas que evitar, manteniendo, para que no chocaran de frente, demorar posibles consecuencias, pensar que era algo de uno-.
Mino, que divertido mirarnos esa tarde en la que todavía no éramos esto. Lo mismo, sin género. Identificar el inicio de la marcha nueva de la que desde entonces ya somos parte. Como somos parte de este tiempo en que pueden casarse dos hombres, dos mujeres. Ni nos imaginamos cuánto cambia eso el rumbo, pero nos damos cuenta cuando en una conversación aparentemente definitoria, que mas tarde tendrá otras y cambiará, esos que imaginaban otra cosa tartamudean en la parte de, es que no sé no te podes casar bueno ahora sí en fin. Cuántos anteriores a nosotros tuvieron que esconderse abajo de la mesa, escapar corriendo, aguantar maltratos, disfrazarse. Hoy a menor escala. Somos también nosotros los que tenemos que sumarnos al avance, impedir retrocesos y quién sabe dónde estar dentro de treinta años. Los ninguneados, los perseguidos, los marginados.
Los putos peronistas festejaron la nueva ley, el orgullo,
los jueces casan putos y lesbianas,
el machismo retrocede hasta hacerse minúsculo frente al vendaval del tiempo y la organización. Dos jóvenes, apenas veintipico, enroscados con historias nuestras y de otros,
Amar libremente en un país liberado, una de las consignas del frente de liberación homosexual, putos tirabombas, otra. Y de eso nacemos nosotros, que miramos la siesta del sábado el video que nos muestra riéndonos en la cara de tantos otros que ya no se ríen. Y nos tiene serios, por el desafío de encontrar hasta el último nieto,
de abrirnos paso,
siguiendo los sueños peleando. Y Cruzamos una mirada y vemos el guiño de ojo de miles con los que decimos adelante,
sigamos, avancemos, midamos, ¡con alegría! porque mirá,
aquello grande, cayó sobre todos, y acá en lo pequeño el panorama cambia
y ahí en la historia, también.

la foto agranda, el lenguaje agranda, yo agrando


Tengo amigos que nunca son los mismos. Sí ellos, cada uno, pero no mis amigos. Y ni siquiera ellos, cada uno, es decir, todos. Hoy puedo nombrar pero quizás mañana se suman otros y se dispersan algunos. En fin, por componentes conocidos; el tiempo, etapas, etc., las dos cosas. Tiene mí alrededor un arquetipo de deseo, que se adhiere a distintos cuerpos y así, una variedad de ellos, con los que el mío jugaría sexualmente alguna vez y en algunos casos más de una vez. Tengo simpatías de momento y de personas, que también tienen las suyas, entonces a veces nos tiramos por toboganes. Hay colores en los que me baño, bajo ciertas luces, y oscuridades. Causas que me poseen, objetos a los que poseo, y algunas satisfacciones en las que desperezarme o flotar. Palabras en espera, historias inventadas, sueños que me dan vuelta y llenan papeles. Desequilibrios que cambian y se combinan, divertimentos mentales y una necesidad de continuar aunque sea en palabras. Una mano que atrapa para quedarse atrapada y soltarse el pelo. Una inmoralidad hecha lógica, imaginaciones en las que vivo y convicciones que camino. Exponentes de personalidades caricaturizadas por ojos con los que los veo. Molina en su pasillo, y otros, de mona, de mino, maira, manolo o paca, por ejemplo. Cartas abiertas y cerradas, algunas que me debo y otras de las que no tuve respuesta debajo de la puerta. Sobres, con recortes, recuerdos y demás. Carpetas de fotos clasificadas, de notas recopiladas, de ideas fragmentadas. Asociaciones que me conducen, como montañas rusas, por firuletes en el aire, divertida en las vías. Viajes en tren de muchas horas, desolaciones que se metieron entre la ropa, inmensidades que no se atrapan. Una visita desde la paz a una cordillera nevada entre nubes, que espié unos días después al lado de una tortuga hecha montaña en una isla de bolivia, y abracé de lejos parada sobre viento casi zonda en barreal, todavía ahora. Reverberaciones de las que soy ebullición, y no me evaporo. Las manchas de la mifina hegemonizadas y una intuición de gregorovius que viene ligeramente de una parte de la infancia. Atajos para huir, y una cascada que me pega en la espalda y me hace gritar riendo. Una curiosidad a contramano, en retrospectiva o todo lo contrario. Fotos que me traigo desde las más arbitrarias creaciones, con intensidad. Frasquitos de olores que hubiera comprado en alguna feria al costado de una playa si hubieran existido, para abrir de vez en cuando y volver a la orilla de chihuahua por ejemplo.  Ojos radicales, soñadores, esquivos o teatreros. Un empacho no curado que se empalaga de exageraciones que rebalsan. Grandes mitos que todavía a veces creen que son ellos los que me inventan. Imágenes que sintonizo regularmente; unas estéticamente atractivas, otras inmediatas para distracción y unas que veo sin saber qué son. Éstas últimas me llaman la atención, tiene un aire familiar o conocido que no termino de adivinar. Un árbol en la plaza López al que estaría bueno trepar y un signo de pregunta en los gestos que parecen espontáneos de algún otro que no sé desde dónde se inclina, busca algo en el bolsillo  o se revuelve el pelo. Balcones que suelo mirar, buzones azules del correo argentino en veredas que imagino anacrónicas, patentes que hablan en autos, un señor que escribe en un cuaderno de escuela a unas cuadras de acá. Obsesiones que me respeto, dudas que mantengo, y miedos sin miedo. Episodios de vida y capítulos de lejos. Caminitos que tracé y después vi hechos paisaje, dibujos de ladrillos que forman paredes, escaleras borroneadas y otras que me miran desde techos o edificios, por la ventana o en terrazas.
Mundos que conviven en la computadora y pestañas abiertas en años o siglos distintos, sobre documentos o historias, desde la cama o la silla del escritorio. Una chica que vi en un hostel y me hacía acordar a mí, en una vida posible, o en un pasado aparentemente olvidado, pero la miraba y era yo, inexplicable y sorprendentemente. A los que me invitan a soñar en el primer estante de la biblioteca duplicados a cocoyito, que es una fiesta orgiástica de colores distinta a la del segundo estante, donde respiran ansiosos entre arrebatos y calenturas amantes desencontrados o muertos, uno al lado del otro, que me lanzan a camas y sexos febriles. Sobriedad, precisión, accidentes enroscados en el tercer estante. Y un cuarto relegado, y dos pilas a los acostados, de mezclas erguidas. Una campana de una iglesia que suena varias veces al día aunque no sé la exactitud, hace cuatro años en la ventana de mi cuarto. Un reloj de arena amarrilla que horizontal son dos tetas dos ojos dos huevos, una telaraña. Fantasmas que lo son porque no tienen por qué existir. Sentidos que pican como las piedras que hacen sapito en el río, como el correcaminos, de cintura a espalda a pensamiento a sensación a idea a desconocimiento. La sospecha de que si me freno, cambio de dirección. Una persecución conocida y desconocida, una duda sobre el contrabando en los tráficos de genes, y un absurdo en la punta de la lengua. Una tendencia a decir en grande lo que pienso en chiquito.

23 septiembre, 2010

veintidos, locaa


Vuelve a llegar la fecha, que allá por la primaria, junto con otras cercanas, esperábamos, porque significaba un festejo, y durante todo el día intentar sacar partido, alguna golosina en el kiosco, y más tarde porrones en las fiestas, porque, hoy es mi cumpleaños decía la negra, de rulos, con pequeñas variaciones de estatura del otro lado de un mostrador o de una barra. Hoy, ya sin tanto alarde, llegan los veintidós, y nos despertamos en el mismo departamento, aquellas que fuimos y éstas que somos, y cantamos el feliz cumpleaños peronista, y nos reímos, está todo tan mezclado, ella y yo, es que hace dieciocho año venimos conviviendo, en la vida. Rosario siempre estuvo cerca cantábamos cuando preparábamos el primer bolso con el que nos íbamos de santa fe y llegábamos juntas al departamento que desde entonces empezamos a desordenar. No fue ni la primera ni la última decisión que tomamos, ni siquiera la aventura más grande, se intercala entre otras, pero es en definitiva la que nos hace pasarnos el mate mientras cada una está en sus apuntes una mañana como hoy, recién, antes de que venga a buscarla el señor con el que está almorzando el día de su cumpleaños, y antes de que yo repase fotos y piense en los primeros días de este dúo dinámico entusiasmado por la casi total independencia a estrenar.
Seguimos en eso, paisajes duplicados que hacemos hablar mirándose. Islas inventadas a las que nos vamos solas, riéndonos de todo. Por esas cosas del lenguaje que otros ya han analizado, cada palabra que escribo elude al caos de éste living, en el que estamos con Oliver mirando entrar ciudades, dos enanas contandose sorprendidas lo que es un espermatozoide, plazas de hamacas de mates de noches, galerías en las que dormimos, la canción que usted quiera por la moneda que tenga en la peatonal de santa fe, capítulos abiertos, historias de cada una -que para que sean nos separamos y otra vez juntas en relatos o silencios-, personajes de tantos tiempos que sumamos a lo largo de caminos y conversaciones y mitos y primeras experiencias y reincidencias. Se siente como el bar de la pirula, -que mañana vuelve a abrir-; el departamento de fiesta, ensordecedor, como cada cumpleaños desde hace cuatro años, más de cincuenta personas donde diariamente viven dos, y la vida de estudiantes que más adelante va a ser otro recuerdo al que volver y encontrarnos. Oliver se distrae con Mora que nunca lo quiso y con el Negro Vení, su único amigo que un verano le enseñó a atrapar el primer y único pajarito, y le dejó la ilusión que cada mañana lo hace estar atento del otro lado de una ventana preparado para un ataque que el vidrio le demora. Yo converso con las que fuimos, y nos miro conocidas, no sólo por estar al lado sino por cambiarnos los ojos y ver y traducir y volver a los nuestros y creernos; en eso que vemos, en lo que devenimos, en las peleas que damos, en que vale la pena. Creernos en las decisiones, en las dos taradas que dejamos atrás y en lo que nos falta por vivir. ¡¡Feliz cumpleaños compañera!!

21 septiembre, 2010

desaprehender

manojos de palabras,
elegidas al vuelo
cada mente una paloma mensajera,
sosteniendo palabras, lanzando otras
de mundo en mundo
dentro del mismo. Defendidos
con la continuidad de pensamientos en despliegue,
que no son inevitables
pero de tan espontáneos parecen únicos
y desde ahí una unilateralidad, entre otras,
que nos viste,
y  buscamos convalidar. En el tráfico del aire
huecos, partes desencajadas,
aparentemente unidas, pero separadas. Si tan sólo pudiéramos corrernos,
elegir otra forma, que también tenga validez en el sentido común,
que pueda estar al alcance de otros sin que haga falta hacerla brillar, moverse, sonar
de una forma tan aburrida como impone simple y esencialmente mostrar. Si pudiera mostrarse por sí misma
y elegir no elegirnos.

cooke


La singularidad del pensamiento político nacional y argentino, la figura de Cooke, los pensamientos malditos, retornan con más fuerza, molestan a los saberes establecidos, ponen en debate al peronismo y sus filiaciones con el marxismo y las tradiciones de izquierda.

La figura de Cooke aparece y disloca los lugares comunes para pensar nuestro drama histórico: los ´60, el movimiento obrero, la resistencia, las vanguardias políticas revolucionarias de los ´70, la violencia política, el populismo, la cuestión latinoamericana como destino nacional.
Figura militante y teórico de la liberación, Cooke es un aporte a repensar desde los márgenes de la academia nuestro pasado más controvertido y un presente cargado de desafíos. Imprescindible, para todo intento de reponer un pensamiento político crítico y transformador.
El espacio de la cátedra libre es una convocatoria a darle lugar a estos pensamientos y saberes en nuestra formación como estudiantes de la universidad pública argentina. Lugar de debate de ideas entre estudiantes, docentes, y graduados que buscan recuperar el lugar protagónico de la Universidad en la transformación de nuestro país y nuestra sociedad.
Movimiento Martin Fierro

"La teoría política no es una
ciencia enigmática cuya
jerarquía cabalística manejan unos pocos iniciados.
sino un instrumento de las masas
para desatar la tremenda potencia contenida en ellas.
No les llega como un conjunto de mandamientos desde las alturas
sino por un proceso de su propia conciencia
hacia la comprensión del mundo
que han de transformar"
John William Cooke

20 septiembre, 2010

palabrelío

no sé muy bien qué voy a decir, pero algo quiero. Hasta ahí, no iría nada mal. Hay que ver, después, lo que digo. Se me vienen millones de palabras a la cabeza, en forma de piedritas, de tablones que caen uno atrás de otro, y desconozco por qué en esa forma y no en otra, o si Talita tiene algo que ver en eso. El caso es que caen y no pesan, pasan y se van, entre algunas sonrisas cómplices, y la inquietud de no poder tenderlos entre una ventana y la otra. Quizás encaje lo de querer y poder. Me resuena muy rígido, como cierto, pero muy inamovible. Y le tengo miedo a lo estático, entonces tiendo a relativizarlo. Querer es bastante amplio, y abarca muchas configuraciones. Poder es ambiguo, y secundario. En el querer mismo, ya reconocido como querido, puede haber un deseo que lo trabe, una contradicción que demore para que uno -no ya pueda- sino siga queriendo quererlo. Digo, una cosa es querer puertas adentro del cerebro, que ofrece magnitudes particulares y otra es querer algo que habiendo nacido ahí, sufre un proceso de travestismo del que desconocemos el resultado por el que quisiéramos o no.  En el momento en el que se quiere, como ahora yo quiero hacer caer las palabras que vienen volando en el espacio que queda entre la computadora y yo, y hacerlas pasar por esos puentes y que las reciba una ventana, y alguien haciendo malabares para que no se caigan antes de agarrarlas, puedo hacer el proceso de selección, sentarme en una nueva intimidad con la hoja, ir llenándola de tinta, dejando a alguna parte de mí que diga algo sin sentido, y presumiendo que aquel alguien va a leerme un rato después. Pero todo eso no significa mucho, tampoco. Puedo estar queriendo decir otra cosa y aún queriéndolo no decirlo porque otro querer, -más relacionado con el imaginario de lo que provocaría- me abstiene. Porque hay algo que se nos escapa continuamente, y  cuando tenemos que determinarnos nos perturba saber que dejamos escapar otras cosas. Se podría decir que finalmente, no se quieren y terminaría este tráfico de palabras, y los vecinos que desde la calle con los cuellos contorsionados miran las palabras pasar bajarían la cabeza y seguirían sin ver, pero yo diría que no se agota ahí porque no se trata sólo de querer y de poder, hay un choque en la exteriorización de esas dos intenciones, resultado de su materialización, que las da vueltas, hasta no ser las mismas. Y si, cuesta querer, por esa desilusión que fragmentariamente hice intervenir en alguna de las tantas conversaciones que no recuerdo de ayer. Para querer hay que convencerse, y por eso la desilusión juega su papel, porque nos desdibuja creyendo. Desilusiones que vienen de muchos tiempos y direcciones, entonces decisiones a las que ser leales, siquiera puedo encauzarme ahora porque no termino de saber si la ventana que yo elija para que reciba el tablón y las palabras es la misma desde la que se lee esto. Y no sólo por eso. Sino porque se me ocurren muchas ventanas distintas, y no sé a cuál dirigirme. Es divertido de todas formas el desorden que se actualiza cada tanto. Me intriga lo que hay en esas ventanas, lo que hay cuando se habla de todo sin hablar de nada y viceversa, lo que se nos escapa y lo que no es. Intriga en el tiempo, con formas, y también intacta, desde donde salen estas letras. Sólo quería decirlo; a vos, a mí, a los vecinos. Quería armar un poco de barullo, para entrar por un rato a alguna ventana, vestida de palabras

tableros

Jugaba a que existía. A que los demás eran reales. Era un papel. Digo, un jugador entre otros, un juego entre miles, la apuesta a alguna de las posibles estrategias. Sencilla -o no tan sencillamente- resaltó una lógica, y se lanzó a ver el tablero y los pasos desde ahí. Podía confluir en el centro -que suele quedar a los costados- el sentido de la partida. Explicar los movimientos y defender las decisiones. Todo parece ir bien -lo que no quiere decir que no haya sobresaltos, cambios de posición, pérdida de fichas y dados inexactos- pero, se siguen las reglas que uno crea. Y lo absurdo es la variedad de jugadores en un solitario. Las combinaciones de fichas en un scrabble. De complementos en el tetris. Qiuzás no haya papeles que reflejen el imaginario que se les guarda, capaz las reglas estén todas mezcladas y reproducidas inertemente, capaz excluyen y niegan la existencia o el poder que en realidad tenemos.  Creemos en función de lo que somos capaces de mezclar, de mover, de formar y romper. De lo que somos capaces de ser. Después de la dialéctica y antes de la que la va a seguir. Precisamente ese andar en el que nos enfrentamos al cerebro -con todo lo que abarca-.  Y somos. En el juego, que a veces, nos vuelve absurdos.

Cómo somos otros

Las emociones están ahí, afuera de cada uno. Son pasiones de adentro, que traspasan, saltan el tapial,
y están en la vereda, salen de las manos
y saltan en el aire, se chocan y forman canciones.
a veces no son palabras,
por eso la insistencia en romper los vacíos de la escritura
durante los momentos
vividos llenos.
Para darle paso al placer continuado,
a la frescura de pensamientos libres,
hacer volar las sensaciones para que sigan encima nuestro,
con humo aerolado,
expandiéndose.
escribir buscando caer después del salto,
antes del próximo
y mientras tanto.
Deshacernos en el viento, rehaciéndonos en palabras
inventando la percepción en la que entremos como momento
para así delimitar el rumbo,
identificar la ventana

del balcón por el que saltamos.

en blanco y negro

de cabeza al techo, la luz se entreapaga, en una línea horizontal, que se vuelve amarilla sin brillo, las paredes apenas iluminadas, en un tono denso. Se reincorpora, y afuera negro. En esa oscuridad que cada cuatro días se prende, salen más o menos a la misma hora a caminar unos tipos negrotransparentes, que no se ven porque no hay luz que los encandile. El resto de las luminosidades de los días, andan adheridos a paredes, confundidos con remeras de los que pasan, en manchas de calles. Ahora se están riendo, caminando rápido, con los sacos abiertos. Miran la ventana del balcón de luz, sin preocuparse de esas mujeres que los intuyen sin moverse de las sillas. Pero eso fue la otra noche, ahora es día y tamiz, luz refinada, hay que acomodar los ojos, no sólo detrás de los lentes que sumé -y entonces vi, claro y definido, los edificios reconstruidos nítidos sobre la espesa bruma que reaparece si me los saco-, sino también en el gris de la ventana, de la que no caen gotas, del árbol que no tiene una sola hoja. Acoplarse al día blanco y negro, como una mancha también grisácea, en alguna mueca impenetrable, porque sin saber cuánto de mentira y de verdad, sospecho que podamos ser eso que anda adherido, confundido, saliendo confiadas cada cuatro días cuando la oscuridad baja la tensión de todas las luces del barrio.

Cátedra libree


La singularidad del pensamiento político nacional y argentino, la figura de Cooke, los pensamientos malditos, retornan con más fuerza, molestan a los saberes establecidos, ponen en debate al peronismo y sus filiaciones con el marxismo y las tradiciones de izquierda.
La figura de Cooke aparece y disloca los lugares comunes para pensar nuestro drama histórico: los ´60, el movimiento obrero, la resistencia, las vanguardias políticas revolucionarias de los ´70, la violencia política, el populismo, la cuestión latinoamericana como destino nacional.
Figura militante y teórico de la liberación, Cooke es un aporte a repensar desde los márgenes de la academia nuestro pasado más controvertido y un presente cargado de desafíos. Imprescindible, para todo intento de reponer un pensamiento político crítico y transformador.
El espacio de la cátedra libre es una convocatoria a darle lugar a estos pensamientos y saberes en nuestra formación como estudiantes de la universidad pública argentina. Lugar de debate de ideas entre estudiantes, docentes, y graduados que buscan recuperar el lugar protagónico de la Universidad en la transformación de nuestro país y nuestra sociedad.
Movimiento Martin Fierro

"La teoría política no es una
ciencia enigmática cuya
jerarquía cabalística manejan unos pocos iniciados.
sino un instrumento de las masas
para desatar la tremenda potencia contenida en ellas.
No les llega como un conjunto de mandamientos desde las alturas
sino por un proceso de su propia conciencia
hacia la comprensión del mundo
que han de transformar"
John William Cooke