Desde el cuarto del fondo de un departamento en el quinto piso de un barrio de buenos aires, al lado de la ventana que trae los autos desvelados de la calle y algunos gritos perdidos en la noche, contactó manuel la agrupación que se acordaba escrita en la remera, buscaba a diego o a la chica de pelo corto, de esa noche triste. El velorio de Néstor. Las charlas y los silencios mientras pasaban las horas, dando algunos pasos, vaciando botellas. Qué golpe, la muerte en escena, traspasando estudios de radio y televisores prendidos, llenando la calle, opacando la soledad, esa soledad que deja la muerte. Una representación para todos, y el pingüino era vida y saltos, descuajeringado. Qué golpe, todavía triste. En cada uno.
Hay otra predisposición en el ambiente. Al lado del fanatismo opositor, esos sueltos, que aflojan determinaciones. Que sonríen, rápido, por los chicos que cantan en la peatonal con alegría. Ilusiones que se acomodan, en un año a las apuradas.
Se suman incomodidades, que hay que tragar, y que afirman la urgencia de organización y arranque. Nada de pararse, que benedetti tampoco se salvó.
está esa pelea entre generaciones, o así a las apuradas, entre sueño y realidad. Ese recelo a la juventud, hecho de experiencia y desconfianza. Titubeo. Tiene su revés. La emergencia necesaria de lo que deviene, creciendo. Qué será de esto dentro de diez años. Mino a lo mejor se casa, y en el camino entendió cómo puede servir la política, esa vituperada, tantos años, cuando Del Sel podría haber enganchado la confusión. Hoy no puede ser más que un chiste, y de mal gusto. Pero Mino tiene que ser el anterior de lo que sigue.
Los que se dicen socialistas están a full con los edificios tipo hawai. Se arman esos líos de palabras, que confunden desigualdad y exceso alevoso con crecimiento y progreso. Pero hay laburo de base, y el tiempo que bailaba, ahora camina rápido. O anda en bici, como nuestro candidato. Mi hermano salía a pegar afiches para la campaña de mi viejo, éramos más pendejos, yo tenía medio metro y la mañana para conocer la vereda. no lo veía cuando volvía pero al otro día se levantaba contento, y me contaba. De eso me acordé cuando empezamos a caminar paredes haciendo la campaña del seba. Y también esta tarde, cuando el más enano de los hijos iba corriendo con los volantes entre los dedos, directo a la rodilla de los que se chocaba entre risas y aparecía flor a mediar entre estaturas, con palabras.
Se pasa de otra manera la bronca entre compañeros, cuando hay un espacio claro, integral, con objetivos comunes. La bronca se convierte en duda, en desafío, en algo de todos. La juventud se vuelve más joven y eso que no arrancaron todavía las peñas en el centro cultural Paso de los Libres, pero tenemos la inauguración de la primera Casa Compañera. Yo estoy con ganas de vivir la imaginación, de aventurar formas, de invitarte a estas noches que empiezan mientras armo la lista de música y me quedo por acá, con el viento silbando en la ventana.
1 comentario:
Recién lo encuentro, creo que sin darme cuenta es lo que buscaba hace un tiempo. Que buen testimonio. Cómo es Fierro no? Todo se siente.
Un beso grande cumpa
Me he tomado el atrevimiento de multiplicarlo, éste blog no puede quedar en silencio, espero no te moleste
Un abrazote
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