10 octubre, 2010
a ver, mona está en los primeros días del resto de su beca, en medio de un grupo de vecinos del mundo, argentinos, chilenos, mexicanos, uruguayos, colombianos, brasileros. María en Italia busca el amor de gino, que podría ser el de laura, por lo que le cuesta. no sólo económicamente. Mona se está sintiendo kirchnerista, allá en España, mientras pelea con los europeos. Son diversas las razones por las que uno lo es. María en su negación ciega, lo ratifica. No son tan diversas las razones por las que uno no es kirchnerista. El ocho fue el cumpleaños de mona. Las interferencias vienen desde que la esperaban para el 17. Y por estos días, ¿23? años después, el ocho pasa de largo y te saludo hoy, no importa, el 17 te escribo algo. Unos días más y te volves fundamentalista. A María le llevó menos. Más allá de todo, lo inentendible es, la pretendida y aparentemente posible neutralidad, en nombre de no se qué pureza de qué rubro que sirve para. Qué se yo, todo el tiempo atrás de una idea fabricada de autonomía salvadora, alcanzada con esfuerzo, y capacidad crítica, parte de una estrategia mayor todavía no revelada. Se estuvo cosechando la duda incesante a casi todo –el límite de los extremos lo tienen sumamente cuidado- porque sí, entre los gritos de uno, la pasión de aquel, la caricatura de esto, el barullo y un 678 todos los días o casi, hay que mirar bien y eso significa no mirar. Mona, además de los académicos deformadores, comparte el viaje con la dueña de un facebook unido a la familia, la vida, la soja, tn. Qué satisfacción o pongámosle beneficio puede dar leer alguna nota de los temas que andan dando vueltas últimamente, algunos de los más polémicos, por decir algo, y como si no se hubiera leído nada, o no se entendieran los enfrentamientos cada vez más desnudos, la contradicción central, ver irse la urgencia de la pasión, y minimizar porque vaya uno a saber. Cómo ni siquiera sumarse a la ironía, la alegría, el convencimiento. Asique Mona, con pasión, pelea. La autonomía le serviría a María, porque tiene opciones distintas para más o menos lo mismo. Nosotros tenemos, ah claro. Y con críticas, obvio, sin extremos. Algunas para provocar, otras porque no alcanza. Pero hay intención de recuperar la política, como respuesta. De terapia intensiva a los dormitorios. Es una recuperación atractiva. Tiene que ver con politizar la cama, los cuerpos, el goce. También. Revalorizar. Después va sola, crece como uno, con las formas contingentes, las transformaciones de todos los días en la convivencia social. De las inquietudes y los sueños de uno, de otro, de aquel, de ellos, que somos nosotros, el rejunte, sin terminar de salir de una inmediatez en formación. Se multiplican voces, redes sociales, victorias, se mezclan geografías, personas, identidades en algo más grande, y más pequeño. No hay categorías inventadas en las que entrarían los fenómenos que formamos, o miramos. Es la política que deviene. Y nosotros devenimos, como mona, que va desquiciada cantando qué te pasa gorila por las calles de Madrid. La inmensidad de la política es una característica que se escapa, pero por ella uno puede vestirse de política, cantarla, hacerla propia. puede desalentarse, volverse frío, resguardársele, como cuando una ilusión se nos rompe en la cara y algunos querrán no haberla tenido nunca, o sienten la necedad de la inutilidad, o se enojan y descreen y dejan lejos el entrevero del que también forma parte. Pero está hecha de tantas cosas chiquitas que basta moverse uno para ponerla en movimiento y basta alejarse para que se mueva para otros lados en el más completo silencio. Cuánto valen los argumentos cuando se mediatizan hasta no ser los mismos. Mucho más. La repetición arrastrada y reproducida, deja todas las lagunas sondeables. Por qué no entrar.
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